Con este post cerramos la serie de tres artículos sobre el queratocono, una enfermedad que provoca astigmatismo irregular, una de las formas más graves de la afección que da nombre a este blog.
Según la forma en la que se manifieste esta enfermedad, habra que utilizar unos u otros tratamientos.
En el caso de los queratonos benignos, que pasan prácticamente desapercibidos, la curvatura corneal es mayor de 7.50 mm. El tratamiento entonces es el más habitual en afecciones oculares, es decir, las lentes de contacto rígidas y personalizadas para cada tipo de queratocono o las gafas, corrigen el problema en la mayoría de los casos, aunque las gafas se vuelven en seguida un tratamiento inapropiado porque la anomalía de la superficie corneal provoca astigmatismo iregular, que es mñas difícil de tratar con lentes normales.
En el caso de estar la enfermedad en una fase moderada, entre los 7.50 y los 6.50 mm, que es el momento en el que más se diagnostica esta enfermedad ya que los síntomas se hacen muy evidentes, el tratamiento obligatorio son las lentes de contacto para poder disponer de una visión correcta. También la cirujía es una buena manera de corregirlo en estas fases medias o iniciales, especialmente la de los Anillos Intraestromales. En este tratamiento quirúrjico se procede a implantar en el interior de la córnea dos segmentos inocuos semicirculares que ajustan la curvatura corneal, compensando el queratocono.
Por último, están los casos graves de la enfermedad, con un radio de la córnea menor de 5.50 mm. Cuando se llega a esa fase, la cornea comienza a perder transparencia, lo que conlleva una pérdida enorme de agudeza visual y el tratamiento con gafas o lentes de contacto se vuelve casi completamente inoperativo. La unica solución es la cirujía, cuya operación más habitual consiste en el transplante de córnea (queratoplastia).
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